David Harvey: Las ciudades en la acumulación del capital y la transformación sociopolítica.

David Harvey es un geógrafo británico conocido por ser uno de los principales exponentes contemporáneos del marxismo crítico en la teoría social moderna. En su libro Ciudades rebeldes: del derecho de la ciudad a la revolución urbana (2013) encontramos una potente crítica a los procesos de reconfiguración espacial que toman lugar en las sociedades capitalistas modernas para hacer frente -según el autor- a problemas relacionados con el excedente de capital derivados de la producción y circulación del mismo. 

Lo anterior tiene una directa relación con la tendencia irrefrenable hacia la urbanización, lo que incrementa paulatinamente la densidad de la población (potencial fuerza de trabajo), los intercambios de mercancías y las transacciones de dinero en torno a las ciudades. Y es precisamente en relación a los conflictos derivados de esta dinámica del capital y su impacto en las relaciones sociales donde Harvey concentra su análisis. Para esto expone el derecho a la ciudad como una nueva forma de derecho colectivo que apela al uso de espacios públicos y comunes, donde lo primero se entiende como la provisión de infraestructura pública por parte del Estado y lo segundo como el uso efectivo que hacen las personas al apropiarse de estos espacios. También se refiere a resguardar la relación entre personas bajo parámetros inclusivos que resguardan la igualdad de acceso, oportunidades y resultados; y la relación de las personas con la naturaleza en el marco de la sostenibilidad de los procesos extractivos y el cuidado del medio ambiente. 

La tesis es que este derecho a la ciudad está siendo y ha sido fuertemente amenazado por la acumulación del capital al alero de las dinámicas de urbanización en las distintas escalas (local, regional, nacional y global) lo que se manifiesta a través de una creciente segregación y desigualdad económica y social, por lo tanto, basado tanto en criterios de clase como étnicos, de género, culturales y religiosos. Como buen neomarxista, Harvey adopta una postura crítica con respecto a las interpretaciones literales y desactualizadas de la obra de Marx y señala que, mientras ésta se enfoca mayormente en el proceso de producción del capital y específicamente en las relaciones de clase entre el proletariado industrial y la clase burguesa que controla los medios de producción, los cambios acaecidos durante el siglo XX entregan una mayor ponderación a los asuntos relacionados con la circulación del capital (mercancías y dinero, particularmente) y el espectro social involucrado trasciende la fábrica para alcanzar a empleados parciales, desempleados, desahuciados, desplazados, cuidadores y otras múltiples formas de precarización laboral y exclusión social. 

La importancia significativa de la circulación del capital en la ciudades tiene como corolario la íntima relación entre el sector financiero, el mercado inmobiliario y el Estado reflejado en una planificación urbana agresiva orientada por un sello especulativo y segregador. Harvey señala cómo las burbujas inmobiliarias han precedido a numerosas crisis financieras y económicas en EEUU y el mundo, no solo en el 2008 sino también en 1929, 1973, 1987 y 2000. La globalización del comercio y la apertura de los mercados de capitales conlleva que cada una de estos episodios críticos tenga repercusiones en diferentes rincones del mundo. Pero a nivel local es donde vemos su efecto más crudo induciendo desplazamiento, desposesiones, endeudamiento, segregación y exclusión. En cada una de estas crisis la respuesta del Estado fue proteger a los acreedores en desmedro de ciudadanos de ingresos medios y bajos que se veían desprovistos de sus inversiones y gravados con crecientes tasas impositivas como paliativos de la crisis. El riesgo moral entendido como una conducta de inversión temeraria y poco ética inducida por la certeza de ser rescatados por las arcas fiscales, impera en los grande núcleos financieros. 

Es interesante ver como este proceso de "acumulación de capital por desposesión" es entendido por Harvey como una respuesta ante la necesidad de crear mercados para el excedente disponible. Lo que para Marx sería un proceso reproductivo del capital -dado que solo concebía como productivo aquello que involucraba al trabajo- para Harvey y la teoría neoclásica es creación de valor y riqueza. Por esta razón, es clave incorporar la circulación del capital en el análisis si se espera tener una respuesta más satisfactoria desde los proyectos anticapitalistas. Para esto el autor señala que el capital productivo extraído por ejemplo en diferentes industrias (extractivas, automotoras, biomédica, etc.) busca nuevas formas de inversión para lo cual se combina capital productivo con capital ficticio -dinero- (se recomienda leer: Karl Polanyi: El desarraigo de la economía en "La gran transformación".). 

El capital financiero busca mercados con altas expectativas de retorno que, en el marco de economías directivas como las del periodo entre y post guerras en Occidente, usualmente coinciden con aquellos mercados priorizados por la inversión pública: el inmobiliario y sus derivados. La fluidez y el volumen de entradas que caracteriza al sector, genera un dinamismo económico que impulsa la creación de infraestructura pública (puentes, puertos, carreteras, vías férreas, etc.) y empleos junto con la producción de su principal mercancía: casas y departamentos. La condiciones favorables para la oferta inciden inevitablemente en un retraso de la demanda con lo cual el capital debe lidiar a través de la generación de innovaciones financieras tales como CDO's y otros complejos instrumentos que respaldan microcrédito destinado a clientes subprime, como ocurrió en el reciente boom crack inmobiliario de 2008. De este este modo la creación de un mercado para el excedente de capital va acompañado de crecientes niveles de riesgo que dinamitan los cimientos sobre los que se construye dicho mercado. El resultado es conocido aunque curiosamente impredecible en muchos casos para la teoría económica moderna. La curva de precios del sector, una vez llegado a su cenit, comienza a descender en caída libre y las letras chicas de los contratos hipotecarios sentencian al grupo más vulnerable que ve como sus propiedades carecen de valor y por tanto el aval de sus créditos desaparece. Todo esto mientras la primas e intereses bancarios encuentran resguardo en el apalancamiento público de los fondos de rescate. 

La dinámica de acumulación de capital por desposesión no se evidencia solamente una vez que la burbuja inmobiliaria estalla, ya que si bien la propiedad de la vivienda fue en alza desde mediados del siglo XX en EEUU y Reino Unido (donde Wall Street y Londres respectivamente representan donde de los más importantes centros financieros a nivel global), el desplazamiento centro-periférico étnico y de clase fue la tónica del mismo periodo. La inversión financiera en el mercado inmobiliario requiere de condiciones urbanas apropiadas para llevarse a cabo y generalmente la construcción de plazas, parques de entretenimiento, áreas verdes, centros comerciales y otros, se retroalimenta con barrios residenciales exclusivos. Esto presiona sobre la inflación de los precios del suelo en zonas de desarrollo que atraen servicios turísticos y comerciales de todo tipo. Así es como Harvey identifica una elegante contradicción en la dinámica de urbanización que, como vimos, opera como respuesta para absorber y (re)producir el excedente de capital. La contradicción descansa en el hecho de que del momento en que la exaltación de determinadas características culturales, patrimoniales, históricas y geográficas de las ciudades es un requisito para extraer rentas monopólicas derivadas de la atracción de capital (a través del turismo, la inversión inmobiliaria y otros servicios), la creciente comercialización de estos espacios urbanos conlleva inevitablemente una pérdida gradual de ese valor contexto-específico que le entrega su gente, su historia, su cultura y su patrimonio físico y natural. 

La promoción de las ciudades como centros de inversión inmobiliaria, turística y de consumo implica procesos de "disneyficación" y "gentrificación" de los centros urbanos, lo que se traduce en la idea de la accesibilidad de servicios de todo tipo, la proximidad de los atractivos culturales y recreacionales, el establecimiento de paquetes turísticos y circuito de recorrido estándares, entre otros (disneyficación) y el desplazamiento de grupos sociales de bajos ingresos y determinados rasgos étnicos y culturales en favor de grupos sociales más acomodados con mayor capacidad de consumo (gentrificación). Esto deriva en que las ventajas comparativas iniciales se comienzan a difuminar al punto en que para el turista, el inversionista o el inmigrante se le hace cada vez más difícil diferenciar los aspectos socioculturales únicos de Barcelona con respecto a los de Viena, New York, París y Londres, por ejemplo. De este modo las rentas monopólicas basadas en el lugar y la cultura comienzan a perderse frente a la provisión de servicios estándares que pueden encontrarse en cada una de esas ciudades. Esto se relaciona con el capital simbólico y las marcas de distinción que se encuentran en el desarrollo urbano moderno, que por supuesto pueden ser reinventadas y remarcadas pero cada vez que esto ocurre se incurre en la imposición de criterios arbitrarios verticalmente impuestos que relevan determinadas características por sobre otras. Si, en lugar de lo anterior, se diera pauta a que el desarrollo histórico-geográfico de estas ciudades siga su curso basado en grupos sociales y dinámicas culturales endógenas, nada podría impedir que surja una aversión a la inversión extranjera y al libre intercambio y circulación de bienes, servicios, capital y personas. Por supuesto este es un punto bastante polémico y me gustaría detenerme brevemente a discutirlo antes de dar paso a la presentación de los lineamientos de una eventual revolución urbana propuestos por Harvey.

Leia tudo em: https://elparonimocreo.blogspot.com/2020/02/david-harvey-las-ciudades-en-la.html?fbclid=IwAR1-cowNWspLkQZNG6O_Pfg6PXRf9nFZus3us71cCI2fsbkkYkHWvAyGy0c (por Francisco J. Lucero Bravo, Sociólogo, Mg. en Política y Gobierno - fjlucerob@gmail.com / 25/02/2020)

Comentários

  1. Gracias por la difusión del artículo. Pueden revisar otros de los casi 100 escritos a la fecha de divulgación de ciencias sociales, principalmente economía, sociología, filosofía política y más en mi blog: www.elparonimocreo.blogspot.com. Estaré pendiente de su sitio también. Saludos.

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    1. Qué bueno Francisco! A mí me gustó mucho tu blog y creo que es un espacio importante de reflexión!

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